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jueves, 5 de junio de 2008

Museo al aire libre con arte contemporáneo en Buenos Aires


La calle Lanín, entre Brandsen y avenida Suárez, en el barrio de Barracas, muestra la intervención artística del pintor Marino Santa María a lo largo de cuarenta fachadas.


El
Gobierno porteño, a través del Ente Turismo de Buenos Aires y el
Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, inauguró
junto al artista Marino Santa María una intervención urbana al aire libre en el Pasaje Lanín, que consta de unas 30 obras digitalizadas de artistas contemporáneos como Carlos Alonso, Ana Eckell, León Ferrari, Luis Felipe Noé, Marta Minujín y Carlos Pérez Celis, entre otros. La presentación fue encabezada por el ministro de Cultura y presidente del Ente, Hernán Lombardi.


La muestra, con obras elegidas para tal fin por Santa María, puede visitarse hasta el mes de diciembre todos los viernes, sábados y domingos, de 10 a 17, en Lanín y Brandsen.

La acción del gobierno porteño se centra en la intención de dar una mirada a “nuevos barrios turísticos”, con el énfasis puesto en el sur de la Ciudad; valorar la participación del vecino en la toma de conciencia del respecto por el espacio público y el
embellecimiento del área; la posibilidad de crear producto en el barrio; y, principalmente, acercar a turistas y residentes
nuevas opciones que permitan salir de los circuitos turísticos tradicionales.



Además, se trata de un estímulo al público para que se acerque a los distintos museos de la Ciudad de Buenos Aires.



“Invertir en la belleza del espacio público es invertir en una ciudad más justa. También es trascendental para nosotros que esta iniciativa se desarrolle en la zona sur y recuperando a nuestros artistas. Por otra parte, también tiene que ver con la planificación turística. Estamos en un momento de auge del turismo en la ciudad y por ello necesitamos diversificar la oferta. Arrancar aquí tiene que ver con incorporar al barrio de Barracas a la oferta turística de la ciudad.”, señaló el ministro de Cultura y presidente del Ente Turismo de Buenos Aires, Hernán Lombardi.



El artista plástico Marino Santa María, vecino del barrio de Barracas, decidió a principios de este siglo consagrar su calle, Lanín, como un museo al aire libre. Así, en 2001 dio nuevo color a la zona al inaugurar como espacio de arte el Pasaje Lanín, donde cuarenta fachadas presentan fragmentos de obras de caballete del artista, trabajadas con las técnicas del mosaico veneciano y el azulejo trencadís.

Ahora, Santa María emprende una segunda etapa en su plan de convertir a Barracas en un polo artístico abierto a todo público. En los paredones del ferrocarril de la misma calle creó el Arte Barracas Museo al aire libre, donde expone más de 30 obras contemporáneas de primera línea, digitalizadas y contenidas en antiguos marcos dorados.



Las obras, reproducidas en tamaños uniformes, no se enlazan en ninguna estética unificadora, si bien pueden ser visualizadas como partes de un friso. Son fragmentos de un relato discontinuo en el que se suceden temáticas y programas productivos en extremo diversos.



Los artistas convocados son Carlos Alonso, Diana Ares, Miguel Bengochea, Carlos Cañas, Nicola Costantino, Juan Doffo, Ana Eckell, León Ferrari, Carlos Gorriarena, Nora Iniesta, Guillermo Kuitca, Andrés Labake, Juan Lecuona, Jorge Macchi, Matilde Marín, Eduardo Medici, Marta Minujín, Luis Felipe Noé, Marcelo Pelissier, Carlos Pérez Celis, Diego Perrota, Duilio Pierri, Jorge Pietra, Eduardo Pla, Rogelio Polesello, Josefina Robirosa, Daniel Santoro, Pablo Siquier, Eduardo Stupía, Clorindo Testa, Luis Wells, Horacio Zabala y el mismo Santa María.



También se inauguró un taller de venecita para chicos del barrio de entre 9 y 14 años, con la intención de que sus obras sean luego expuestas en edificios públicos.



“El recorrido de Arte Barracas Museo al aire libre permite al visitante incorporarse en el escenario artístico, transitarlo e interactuar con él. Así, la intervención de Santa María provoca un cambio no sólo en el terreno elegido, sino también en la vida de los vecinos que lo transitan”, completó Lombardi.



En este contexto, se distribuirá folletería y material gráfico respecto del circuito en los Centros de Información Turística de la Ciudad (CIT).



Barracas, junto a San Telmo, La Boca y Pompeya conforma unos de los polos turístico-culturales más representativos del alma porteña. Allí descansa la historia viva de la ciudad, hecha de taitas y malevos, de inmigrantes que aportaron color y trabajo, ritmos y sabores.



Al importante circuito de museos, galerías, teatros, centros culturales y restaurantes de La Boca y San Telmo se suma ahora Barracas, que está en pleno proceso de puesta en valor de su centenario patrimonio arquitectónico. Con su propia idiosincrasia, Barracas da la bienvenida a tanguerías, vinotecas, restaurantes y galerías que avanzan sobre sus calles.

Fuente: Hostnews

jueves, 24 de abril de 2008

Una muestra reúne más de 150 obras del surrealismo argentino

Una exposición que reúne obras de los más importantes exponentes argentinos del surrealismo, quienes abordaron en sus pinturas lo fantástico, el subconsciente y los sueños, acaba de inaugurarse en el Pabellón de Bellas Artes de la Universidad Católica Argentina (UCA).

"Presencias y avatares" es el título de esta amplia exposición, que reúne más de 150 obras de artistas como José Planas Casas, Juan Batlle Planas, Ideal Sánchez, Luis Barragán, Vicente Forte, Orlando Pierri, Bruno Venier, Osvaldo Borda, Roberto Aizenberg, Jorge Tapia y Víctor Chab.

Aunque el surrealismo se inició en el mundo a mediados de la década del 20, con la aparición del "Manifiesto surrealista" de André Breton, en la Argentina fueron Planas Casas y Batlle Planas quienes marcaron el quiebre inicial, hacia 1930, de este movimiento que indagaba en las profundidades del subconsciente.

En París, el manifiesto hablaba de "una concepción y una actitud ante la vida; una actitud de libertad, de repudio de todas esas ligaduras de diverso orden que inhiben la naturaleza humana dentro de la sociedad moderna y de respeto de las fuerzas que están dormidas u oprimidas en las profundidades del ser". "Los artistas argentinos apelaban al inconciente, al subconsciente, a romper con todas las estructuras, a no usar la razón ni el pensamiento sino a tratar de hacerlo lo que en literatura se llamaba el automatismo, no respetar las imposiciones", señaló en declaraciones a la prensa la curadora y directora del Pabellón, Cecilia Cavanagh.

Antonio Berni incursionó en el surrealismo con una muestra en Amigos del Arte (1932) de aceptación indiferente y crítica desfavorable, mientras que Spilimbergo ilustró a través de once estampas un relato de Oliverio Girondo, en 1937. "Las primeras muestras de surrealismo no tuvieron ninguna repercusión porque había obras muy difíciles de entender -explica Cavanagh-, por eso hay que tratar de entrar en la forma de pensar del artista, tener un momento de reflexión, para poder comprenderlo". Fue en 1939, cuando el Grupo Orion, integrado por poetas y pintores, organizó en Buenos Aires una exposición de pinturas vinculadas al movimiento surrealista que, aunque tuvo escasa repercusión en los medios, dejó su influencia en las generaciones siguientes. Este colectivo de artistas estaba conducido por Ernesto Rodríguez e integrado por Luis Barragán, Bruno Venier, Alberto Altaleff, Antonio Micheli, Ideal Sanchez, Orlando Pierri, Vicente Forte y Juan Fuentes.

Las obras que integran la muestra pertenecen todas al médico psiquiatra y coleccionista de Arte Mauricio Neuman, "quien trató con esos artistas personalmente, fue amigo de algunos de ellos y de otros fue su psiquiatra. Hay una interacción muy íntima entre el coleccionista y los artistas", explicó la curadora. "La muestra es también didáctica -admite Cavanagh- porque no sólo está presente el surrealismo argentino sino también lo que dejó en el arte argentino". Para apreciar la obra posterior a ese primer impulso, conocida como neo-surrealismo, "se debe comprender que en muchos de los casos la aproximación implicaba solamente algunas asociaciones", detalla Osvaldo Svanascini, miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes, en el catálogo.

Para la responsable de la muestra, la exposición evidencia las particularidades del movimiento estético y político en Argentina. "La influencia del surrealismo en los artistas argentinos motivó adherencias colaterales, se identificó con breves períodos o simplemente hizo referencia a alusiones que fluctuaban entre la invención, lo imaginario y lo contrastante", finalizó. Fuente: TELAM